Tenemos que salir de nuestro país para extrañarlo, pero al regresar no lo aguantamos: el humo de los buses, los pitos de los carros, la bulla en la calle, el aire que no existe, la humedad, que no hay aire acondicionado. Somos turistas de nuestro propio país.
Uno no sale porque quiere. Uno no se va porque no quiere a su país. Se va porque busca lo mejor para su familia. No es por aventura. Muchos de nosotros nos fuimos buscando un mejor vivir.
En mi caso, me fui porque mi papá ya estaba acá en Nueva York y puso los papeles para traernos. Tuve que dejar mis estudios universitarios para buscar el sueño americano, aunque sin darme cuenta, el sueño ecuatoriano ya se estaba realizando. En ese momento no tenía idea de cuál era mi sueño.
Dejé novia. Dejé amigos. Dejé 21 años de mi vida atrás.
Nos tuvimos que ir para quererlo. De lejos lo vemos bonito, lo extrañamos, extrañamos los recuerdos. Encontramos ciudades que nunca visitamos, cielos más azules que jamás habíamos visto.
Pero llegamos, y a los tres días ya estamos contando: que hace mucho calor, que llueve demasiado, que no hay aire, que la bulla no deja dormir, que todo es un caos.
¿Seremos hipócritas? Yo creo que no. Simplemente cambiamos. Ya no somos de allá por completo, pero tampoco somos de aquí por completo. Estamos en el medio.
Llegué el 19 de febrero del 2000. Ya tengo más de 25 años aquí. Claro que uno extraña su país, pero ya no es lo mismo. Todo es distinto. Los amigos se fueron, no es que solo se mudaron, la vida nos regó a todos. El barrio se dañó. Nada es igual.
Y tal vez cuando nos jubilemos regresemos a nuestro país, y entonces extrañemos este otro país, el que no era nuestro pero se volvió nuestro.
Creo que lo que más extrañamos de nuestro país no es el país en sí, es lo que vivimos allá: las experiencias, el día a día con los amigos, la familia. Y creo que si mañana nos mudáramos a otro país, después de 25 años viviendo aquí, nos pasaría lo mismo. También extrañaríamos esto. Esa sería la moraleja.
Este artículo fue inspirado en la canción “la burbuja” de la cantautora Ceci Ceci. No es una copia de su idea, es un homenaje a su obra y a todos los que nos fuimos, regresamos y nos quedamos afuera.